sábado, 29 de junio de 2013

Algo

Tiendo a fijarme mucho en las caras que me rodean. A veces me descubro llevando a cabo escrutinios que cruzan sobradamente la linea de la buena educación; en mi defensa he de decir que es inconsciente.
Una de las cosas que el exilio me ha impuesto es la necesidad imperiosa de descubrir rasgos comunes en las personas que comparten nacionalidad. Puedo pasar mucho tiempo pensando en qué es eso.
Quizás a otros les parezca irrelevante, pero encontrar ese rasgo es una especie de ejercicio mental muy interesante que en mi caso es a la vez imposible de evitar.
Aquí no ha sido diferente y ese algo que comparten muchas noruegas me recuerda mucho al gesto gatuno de Natalie Dormer. Llevada por la fiebre del queserá, he googleado todo lo que he podido y he encontrado foros de gente friki de lo mío que tampoco se explica que sea británica, si no fuera por los genes que dejó en las islas algún vikingo conquistador (en el más amplio sentido de la palabra).

sábado, 1 de junio de 2013

Estereotipos I

El oslense medio circula cabizbajo, no se sabe si debido al peso de los auriculares o al magnetismo de las 4 pulgadas que aloja en el hueco de la mano. En la parada del tranvía podríamos observar, desde una cierta perspectiva, que la distribución de noruegos diseminados en la plataforma es tirando a homogénea. Cada nuevo inquilino encuentra de forma natural la equidistancia a los ya existentes para sumergirse en el opio digital con la seguridad que aporta un espacio personal holgado. Transitando por dichas plataformas uno se puede sentir atrapado en un capítulo de Charlie Brooker.

La luz del sol les cautiva, como es normal entre los habitantes de tierras donde es un bien escaso; pero nunca tanto como el resplandor de un nuevo Iphone.