Tiendo a fijarme mucho en las caras que me rodean. A veces me descubro llevando a cabo escrutinios que cruzan sobradamente la linea de la buena educación; en mi defensa he de decir que es inconsciente.
Una de las cosas que el exilio me ha impuesto es la necesidad imperiosa de descubrir rasgos comunes en las personas que comparten nacionalidad. Puedo pasar mucho tiempo pensando en qué es eso.
Quizás a otros les parezca irrelevante, pero encontrar ese rasgo es una especie de ejercicio mental muy interesante que en mi caso es a la vez imposible de evitar.
Aquí no ha sido diferente y ese algo que comparten muchas noruegas me recuerda mucho al gesto gatuno de Natalie Dormer. Llevada por la fiebre del queserá, he googleado todo lo que he podido y he encontrado foros de gente friki de lo mío que tampoco se explica que sea británica, si no fuera por los genes que dejó en las islas algún vikingo conquistador (en el más amplio sentido de la palabra).
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